El amor a largo plazo es posible y sostenible
Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Ayabaca es un lugar entrañable para mí porque ha sido el destino de mis vacaciones de medio año. Mis abuelos maternos, como muchos ayabaquinos y muchas ayabaquinas saben, vivían en toda la entrada, donde nacen al mismo tiempo las calles Piura y Arequipa, justo al frente de la llamada Cruz de Palo Blanco, en un promontorio desde donde podías ver los tres cerros emblemáticos del pueblo Ayawaka, hacia donde nace el sol (especialmente el Aypate).

