Venezuela y Perú, en fuego cruzado por las opiniones de presidente peruano

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ERP. En Venezuela la situación política ha dividido el país en dos; los que desean mantener el statu quo y los que quieren que haya más libertades. El modelo ha sido criticado por tener una presidencia con demasiados poderes, una débil institucionalidad y libertades que se recortan para mantener el orden tal y conforme lo dejó Hugo Chávez y lo último por la crisis económica que soporta por el precio internacional del petróleo del cual depende.

Frente a esta circunstancia, los países igualmente han asumido posiciones a favor y en contra del gobierno de Venezuela. Es decir, muchos que prefieren mantener silencio aún con informaciones que se violenta las libertades y otros que censuran los actos que comete el gobierno de Venezuela, incluso exagerando su rechazo a un país que debería resolver sus asuntos políticos de manera interna.

El Perú que gobierna Pedro Pablo Kuczynski, asumiendo una actitud política de su predecesor Ollanta Humala ha decidido dejar el marasmo internacional para puntualizar sobre la crisis de la Venezuela de Maduro. Mediante un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha pedido que se restaure el orden democrático.

"Perú, sin pretender interferir en asuntos internos de un país hermano, considera que en Venezuela se ha generado una alteración del orden democrático y constitucional que vulnera los principios de la Carta Democrática Internacional (CDI), la que identifica como elementos esenciales de la democracia representativa el ejercicio del poder de la sujeción al Estado de Derecho y la separación de e independencia de poderes", dice el comunicado.

En el documento se indica que el restablecimiento del Estado de Derecho involucra la participación en libertad de todos los actores políticos y sociales venezolanos, para lo cual es necesario que se logren acuerdos entre el gobierno y la oposición venezolana.

“El Perú expresa su apoyo y confianza a las gestiones de la Santa Sede para buscar una solución a la actual crisis institucional y a la grave situación social y humanitaria que enfrenta Venezuela”, señala el texto.

Frente a lo anterior, como sucede en poderes fácticos, no existe razón que los lleve a analizar y plantear soluciones. La Canciller Venezolana Delcy Rodríguez, respondió al presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien propuso que la Cumbre Iberoamericana abordara la crisis en Venezuela y le respondió que primero se quite el traje de empresario estadounidense y que atienda la deuda social de Perú.

"Al presidente de Perú, que recién llegó a ese cargo (...) nosotros le emplazamos a que se quite ese traje de empresario estadounidense y vea más a las realidades de los pueblos de América Latina", dijo Rodríguez a periodistas en Cartagena. Sin duda una respuesta previsible y consecuente con la posición de Venezuela desde la época de Hugo Chávez.

La ministra de Exteriores de Venezuela acudió a la XXV Cumbre Iberoamericana en representación del presidente de su país, Nicolás Maduro. Rodríguez excusó su ausencia debido al diálogo que se instala con sectores de oposición. Según la jefa de la diplomacia de Caracas, en la conversación privada que se desarrolló en la cumbre hubo "un respaldo al diálogo de Venezuela”.

Ese diálogo ha sido auspiciado por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y un grupo de mediación integrado por el exjefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y los expresidentes de Panamá Martín Torrijos y de República Dominicana Leonel Fernández. También se sumó al pedido un representante del Vaticano.

En ese sentido, Rodríguez reiteró su emplazamiento a Kuczynski "a que atienda a su pueblo" e indicó que "hay mucha deuda social en Perú". "Él debe quitarse su traje de empresario estadounidense, él siempre ha trabajado para las trasnacionales, para los intereses foráneos principalmente de los Estados Unidos", comentó la ministra.

Al margen de lo que pueda pasar en la XXV Cumbre Iberoamericana, las posiciones que políticamente enfrenta el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Perú, son las mismas que se viven al interno de ese país; es decir, existe una oposición cada día más creciente y una masa totalmente convencida que debe defender al Gobierno de Venezuela, el cual llegó vía elecciones al mandato actual.

La oposición pide un referendo para decidir la continuidad o no de Nicolás Maduro, quien representa a este poder construido en base a políticas sociales para persuadir a los que menos tienen y que son la base social y política del Gobierno; y los otros que crecen día a día y que son la mitad, exigiendo libertades y una mayor estabilidad política que los lleve a un mayor desarrollo.

Lo cierto que Venezuela no es el ideal de país, como tampoco Perú lo es. Ambos tienen serios cuestionamientos en su estructura y una deuda social irresoluta y una política económica que excluye en menor o mayor medida a quienes no han logrado crear las capacidades para desenvolverse en un sistema que crea más pobres y beneficia a unos pocos, como sucede en Perú donde pese a todos los desequilibrios la población se viene inclinando por políticas de derecha.

Eduardo Galeano, fue un pensador muy mencionado por Hugo Chávez, quien a diferencia de Nicolás Maduro era un lector más voraz; escribió en su libro “Venas abiertas de América Latina” verdades que no se han logrado superar y conforme lo indica “El sistema encuentra su paradigma en la inmutable sociedad de las hormigas. Por eso se lleva mal con la historia de los hombres, por lo que mucho que cambia y porque en la historia de los hombres cada acto de destrucción encuentra su respuesta, tarde o temprano, en un acto de creación”.

Ese acto de creación es lo esperado, y es válido no solo para Venezuela, sino para toda América Latina.

En tanto los Jefes de Estado y de Gobierno y altos cargos representantes de los 22 países iberoamericanos, aprobaron en Cartagena de Indias, durante la XXV Cumbre Iberoamericana, la Declaración de Cartagena, decisiones que muchas veces son enunciados que se cumplen poco y que año a año repiten como agenda.

El Regional/Con información de AFP