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Pueblo de Catacaos de luto tras fallecimiento del 'Charro' Requena

Piura
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ERP. Juan Humberto Requena Oliva, conocido cariñosamente como ‘El Charro Requena’ falleció este 30 de septiembre, dejando toda una historia positiva de amor, cariño y entrega al pueblo de Catacaos, donde nació y vivió hasta el último de sus días. Su apelativo iba en concordancia por los mostachos que nunca dejó y por el sombrero, ícono de su distrito y también de un país que amó mucho como fue México.

Hijo del educador, Artemio Requena Castro, y de la dama Jesús Oliva Guerrero, nació en la Heroica Villa de Catacaos, un 16 de junio de 1928, cercano a la celebración de su aniversario distrital. Casado con doña Zoila Pasapera, es padre de Humberto Serafín, Roberto, Miguel, Lorena, Viviana y Cristian.

Catacaos, es una población sincrética, donde perduran la tradición antigua con la nueva; su mayor logro fue el presidir el Comité Cívico que concretó la reconstrucción del templo San Juan Bautista de Catacaos, la cual se terminó en 1994, convirtiéndola en símbolo de la Fe de un pueblo y orgullo de su natal.

La vida del “Charro” fue muy significativa, de mucha identidad con su terruño y como personaje un conversador nato de anécdotas de personajes y de su pueblo.

El charro requenaPueblo de Catacaos de luto tras fallecimiento del 'Charro' Requena

Fue alcalde de la Municipalidad Distrital de Catacaos durante 4 períodos. Su testimonio de trabajo y de servicio a favor de sus coterráneos, era uno de sus temas de conversación; no solo se trataba la obra pública, sino las gestiones para posicionar a este pueblo del Bajo Piura en el contexto regional y nacional. En toda lucha por exigir el justo reconocimiento para Catacaos, estuvo presente.

Sus acciones han sido bastante positivas, una de ellas fue el de promotor educativo y el de la agricultura gracias a los terrenos que mantuvo con singular afecto. Criador de Caballos de Paso, estaba presente en cada uno de estos acontecimientos.

Durante la década de los setenta y ochenta, siguiendo la dinámica nacional se organizaban campañas de solidaridad a favor de los necesitados, él era el animador de estas jornadas que se transmitían por la televisión local y voz se extendía llena de felicidad cuando la meta era cumplida. Estas actividades permitieron que se haga conocido, no solo por los mostachos y el sombrero que nunca dejó, sino por su sensibilidad social.

Fue elegido congresista de la República por el Frente Independiente Moralizador en el 2001 y fue el último cargo público que se desempeñó. De acuerdo a la estadística congresal presentó 169 proyectos de Ley. Sin duda, que Catacaos pierde a un gran embajador de su riqueza cultural y Piura a un defensor de su identidad.

Diario El Regional de Piura

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