Alan García y Lourdes Flores Nano, por el camino del olvido y de la conveniencia

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ERP. Mucho ha pasado, desde que Alan García Pérez, culminó su mandato en 1990 y las razones que dieron origen al nacimiento del Movimiento Libertad. García en el ocaso de su primer gobierno pretendió estatizar la banca y Mario Vargas Llosa, dejó la conveniencia de ser solamente un escritor poco comprometido, para rechazar la pretendida acción contra la banca y además, defender con ardor la democracia en peligro.

El primer gobierno de Alan García fue uno de los peores de la historia peruana. Primero por las cifras macroeconómicas negativas, segundo por ser totalizante y aparentemente fascista, tercero por ser una organización cerrada. El Perú de García, puede ser recordado como una negra historia de la política peruana que no debería repetirse jamás.

La intención de estatizar la banca y que no prosperó; dio origen al nacimiento de Lourdes Flores Nano, quien en la Plaza de Armas de Lima, enarboló la bandera de miles de jóvenes para defender la democracia en peligro. Aún era joven y representaba al Partido Popular Cristiano; su postura vehemente y su influencia ideológica la mostraban lejos de Alan García Pérez.

Después del Fujimorismo, Alan García retornó al país y buscó ser Presidente. No logró su cometido; pero si le permitió dilapidar a Lourdes Flores Nano, e ingresar a la segunda vuelta electoral con Alejandro Toledo. La estratagema le resultó efectiva y su víctima principal fue Lourdes Flores Nano, la misma que ahora cree que su organización partidaria puede ir en alianza electoral con el APRA.

En la elección siguiente, Alan García Pérez, tuvo que definir su postulación con Lourdes Flores Nano. La efectividad aprista nuevamente se impuso al calificarse a Lourdes Flores Nano, como la candidata de los “ricos”.

En alguna oportunidad, Lourdes Flores Nano ha expresado que con García Pérez no iría ni a misa, en tanto que transcurrido el tiempo, expresa que hasta comulgaría. Todo hace indicar que se encuentra en ciernes de una alianza electoral, donde si bien es cierto, los partidos deben adoptar la decisión, también es verdad que muchas veces los caudillos son los que imponen las condiciones y el trato.

Una alianza electoral con el APRA sería para cualquiera partido importante una decisión con altos costos políticos. Es lo que se está juzgando cuando se habla y se dice sobre la potencial alianza entre el APRA y el Partido Popular Cristiano.

Evidentemente, si el Partido Popular Cristiano se encuentra por ese camino, debe entenderse que lo único que le lía es su necesidad de mantenerse como organización política. El ir solos en las próximas elecciones generales, le significaría al PPC no obtener la barra electoral; sin embargo, si Lourdes Flores Nano sería la candidata la situación sería diferente.

Lourdes Flores puede ser la candidata que esperan los peruanos. Su condición de liderazgo es bastante conocida y garantizaría una mejor campaña que otras candidatas o candidatos que se encuentran en contienda. Sin embargo, estaría prefiriendo el camino más corto y menos esforzado que realizar una contienda y enfrentarse con uno de los candidatos que le enrostró su condición de candidata de los “ricos”.

Si tomamos en cuenta, lo realizado por el APRA, tanto en su primer gobierno, como en su segundo, observamos que no existe mucha diferencia entre lo que planteó Lourdes Flores y lo hecho por Alan García Pérez. En tal sentido, bien vale el comentario de César Hildebrandt cuando expresa que lo único que han hecho estos dos líderes es haberse encontrado entre sí.

Considerando que encontrarse entre sí es encontrar puntos de encuentro, creemos que lo que vincula a García y a Lourdes, es ser ambos defensores acérrimos de los grupos de poder. No existe mayor diferencia entre ambos, excepto que uno dice exactamente qué es lo que haría, en tanto el otro, se disfraza de verbo para ganar y luego de ganar hacer totalmente lo contrario a lo que ofreció.

Si consideramos el contexto actual, da lo mismo votar por García como hacerlo por Lourdes; al final ambos representan al mismo sector; al sector que antes repudiaba al APRA y que ahora lo respalda. Al sector que goza de las ganancias extraordinarias por los depósitos de jubilación, que no se asusta por lo que diga García Pérez, porque finalmente saben que una cosa es la palabra y otra cosa es la acción.

García Pérez, dirá cuanto se le ocurra, dirá que hará la gran revolución y que cambiará al Perú. Eso no interesará, los grupos de poder, saben que solo son palabras y que después no tendrá el coraje de impulsar nada. Lo hecho en su segundo gobierno así lo demuestra.

Por lo tanto, decir una cosa y hacer otra, es propia de García Pérez. Decir y no poder hacerla porque nunca ganó es lo de Lourdes Flores Nano. En esta dilema, la alianza electoral probable que se cocina simplemente es más de lo mismo y obviamente dice que García Pérez, no es más que representante de los ricos y defensor de tantas liberaciones de sentenciados por narcotráfico. En este dilema, da lo mismo si votan por la derecha con Lourdes o votan por la derecha con Alan García. Al final es lo mismo.