La sombra de los incendios en el Mercado de Piura

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ERP. (Por Edgar Girón P) La sombra de los incendios en el mercado de Piura nos persigue y es lamentable lo ocurrido en el mercado de telas la noche del último sábado. Mientras la mayoría de piuranos y peruanos disfrutaban de los programas de televisión de señal abierta como es el Gran Show de Gisela Valcárcel, a horas 10 y 20 de la noche las lenguas de fuego se iniciaron en el interior de estas galerías.

En un par de horas, más por la falta de suministro de agua que por la pericia de nuestros bomberos, arrasaron con diez comercios dejando, prácticamente, en la calle a sus propietarios y a sus familias que dependen de este sustento diario.

A inicios de este año, para ser exactos al mediodía del pasado 28 de febrero, una emergencia similar aconteció en el mercado piurano y en esta oportunidad el fuego redujo a escombros las Galería Central Anita, decenas de puestos de prendas de vestir y útiles y demás productos fueron consumidos por las llamas a causa de un cortocircuito que se originó en el sótano de la galería. Personalmente, recuerdo muy bien estas escenas porque estaba cubriendo la noticia y fue testigo de la informalidad y la falta de prevención no solo de los comerciantes, sino de las autoridades que juegan un rol fundamental en estas tareas.

El fantasma de los incendios o esta racha de “mala suerte” vienen desde finales del 2016 y el protagonista principal sigue siendo el mercado de Piura. Hoy es el mismo escenario y pareciera el reflejo de lo sucedido a nivel de la capital de nuestro querido Perú, como el incendio en Las Malvinas el último jueves 22 del presente, aunque aquí las causas y los motivos que dejaron víctimas inocentes traspasan más que informalidad, la falta de sensibilidad y humanidad.

En el caso de Piura, la informalidad es un tema delicado y la falta de prevención es un cáncer que está impregnado desde hace décadas, y lo que es peor se ha convertido en una cultura del “comerciante sabido” que impera en todo tipo de comercio, sobre todo en los informales. Está bien que lamentemos la desgracia, el infortunio de estos incendios, que nos consume de a pocos, y cada vez que se conjugan el desacierto y la casualidad; pero es más responsable sacar una lección, un aprendizaje de todo esto. No quedarnos con el subjetivo lamento que en el análisis nos convierte en vulnerables.

No basta con realizar inspecciones en los locales e iniciar las acciones de fiscalización, típico cada vez que ocurre un siniestro de este tipo, por parte de las instancias municipales. Se debe asumir el reto de convertir estas plataformas donde asisten miles de piuranos en zonas seguras. Los consumidores y todos los piuranos se los agradeceríamos de por vida.

No basta con llegar y realizar balance de daños, diseñar estadísticas , llenar formularios, y seguir los pasos de la burocracia, que muchas veces llenan el ego de los funcionarios de turno que pueden decir que cumplen con su trabajo a cabalidad.

La tarea debe estar orientada a organizar y efectivizar campañas de concientización, cambiar de una vez por todas el chip de los comerciantes. Concientizar y comprometer a cada comerciante en actuar de forma cívica y respetar las normas de seguridad, los parámetros legales; dicha tarea que parece titánica e imposible puede ser reducida a una sola frase: “Más vale prevenir que lamentar”.

Durante la ocurrencia de este último siniestro, noté algunos comentarios en redes sociales que daban cuenta de otro aspecto que fluctúa en la mente de un grupo de consumidores. La hipótesis de que estos acontecimientos podrían tener entre los beneficiarios a capitales foráneos cuyas inversiones tienen como centro la región de Piura.

Explicado en otras palabras, una mano negra, una especie de nerón que sale a incendiar el mercado cada vez que se le ocurre para tratar de beneficiar de alguno modo estos capitales. Hipótesis difícil de probar en épocas de la globalización y libre mercado, sin mencionar que existen factores como calidad y diversificación productos y servicios que generan mayor rentabilidad.

¿Qué podrían envidiar los grandes comercios a los pequeños y al Mercado de Piura? ¿Consumidores? Yo creo que para todos sale el sol, aunque en estos días de invierno se esconda un poco. Para tener que pensar en esa hipótesis tendríamos que ponernos en un escenario de estrategias fuera del marketing, la mercadotecnia y la publicidad. Convertirnos en gánsteres en una Piura en la que todavía no está preparada para este tipo de parodias.

La balanza debe inclinarse al otro lado, al lado de la defensa de nuestros derechos y la lucha por que el mercado de Piura sea como bien dice el título un Mercado Modelo. Como lo tienen otras ciudades, aquí cerca nomás en Loja, Ecuador, en la que se garantice el orden, la salubridad y la economía de los miles de piuranos.

Sé que los comerciantes son pujantes y sabrán salir de esta desgracia y desde los escombros, he sido criado por dos de ellos y me sobra ejemplo para decirlo. Lo único que en este texto quiero enfocar es la atención para acuñar el concepto de la prevención que está dejado de lado y que sirve de mucho para evitar no solo los incendios, sino para para asegurar la inversión de un negocio, la vida y el futuro de los nuestros.