Cateriano: Una designación temeraria, y la sumisión convenida

Editorial
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Baile del chinoERP. Perder la curul no se encuentra en los planes de los congresistas que censuraron a la presidenta del Consejo de Ministros. Poco a poco, los actores políticos del Congreso, dejan sentir su real conformidad con la designación que encumbró a Pedro Cateriano en reemplazo de Ana Jara Velásquez.

La temeraria designación, buscó la provocación. Era como decir ¡censúrenlo y disuelvo el Congreso!.

Planteadas así las cosas, las crispaciones amainan solas; las conveniencias se extienden y todos, o casi todos reconocen la valía intelectual de Pedro Cateriano, sus dotes democráticos y hasta su capacidad del dialogo. 

Cateriano, es un político con mucha experiencia, pero al mismo tiempo con mucha conveniencia. Él sabe que el poder real es Nadine Heredia, y la frase “Luz Verde” para unas compras, es la mejor expresión de la obediencia al poder que ejerce la primera dama en los asuntos del gobierno.

Si Cateriano respeta el poder real aunque no legal; los congresistas igualmente saben que el poder real y legal de Ollanta puede llevarlos al desempleo. La posibilidad es clara y no admite ambigüedades, aunque varios hayan querido negar esa opción.

En efecto “El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”. Este artículo de la Constitución sería suficiente para escuchar la palabra ¡disolver! Por segunda vez en la historia peruana.

Entonces, la fórmula es bastante simple. ¡Ahora te damos voto de confianza y después se verá!.

Ese momento, el de dar una estocada que genere una crisis política se podría dar a partir del 28 de julio. De acuerdo a la Constitución. no puede disolverse el Congreso en el último año de su mandato.

Por el momento, Cateriano, el virulento ministro, el que creaba confrontaciones con sus enemigos políticos, el leal a Nadine Heredia, ha dejado su performance anterior y es un “dialogante convencido”.

En tanto Ollanta Humala, arremete contra todos aquellos que tuvieron la “osadía” de censurar a Jara Velásquez e igual a los que cuestionan el aprovechamiento político de los programas sociales por el partido que dirige su esposa.

Este nuevo panorama de las clases políticas, tienen un mensaje. El de la conveniencia.

En tanto, allá en Arequipa, es la otra cara. Miles de arequipeños se oponen al proyecto Tía María, y en Talara, la población se arremolina para protestar contra PETROPERÚ. Los conflictos no amainan y si no están activos, se encuentran latentes.

Ollanta y Nadine, bailan haciéndonos recordar la impericia festiva de Fujimori y Tudela con el tristemente célebre el “Baile del Chino”.