5 de abril: Una historia que no se debe repetir

Editorial
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alberto fujimoriERP. El Perú quedó quebrado en lo económico en 1990 y la violencia terrorista se extendía. Tras el fracaso de Alan García Pérez, se formó el movimiento Libertad y después el FREDEMO, quien postulaba un modelo de desarrollo político y económico liberal, aspecto que fue usado para generar caos y terror en las elecciones generales de aquel año.

Con planteamientos de ¡no shock! Fujimori ganó las elecciones gracias al voto de miles de peruanos que en cada proceso buscan el ideal de buen gobernante. Sus primeras acciones fueron de viraje hacia la derecha; en la forma sus ministros respondían a enfoques diversos, un gesto que fue reconocido como democrático.

El 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori Fujimori, decidió quebrantar la institucionalidad, afectando la precaria democracia que caracteriza a Perú. El autogolpe, sorprendió y alegró a millones de peruanos, considerando que los motivos que se usaron para justificar esta ruptura institucional, fueron males estructurales que aún no se han logrado superar.

El autodenominado "Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional" dejó sin efecto el funcionamiento de la Cámara de Diputados, del Senado, y la Constitución de 1979, que impedía entre otras, cosas “disolver” el Senado. Posteriormente, y para salir de la crisis internacional, se convocó a un Congreso Constituyente que terminó en la Constitución de 1993.

Según los voceros de Fujimori, no existía apoyo político para los cambios estructurales que se requerían. Según ellos, la mayoría del FREDEMO y otras fuerzas presentes en el Congreso de la República, querían defenestrarlo. Algunas deslealtades se habían presentado en el periodo previo; uno de ellos era el alejamiento del grupo evangélico, que apoyó mucho a Fujimori en la etapa electoral.

Lo cierto de los entretelones del Gobierno fujimorista, fue la preponderancia e influencia que logró Vladimiro Montesinos en las decisiones de Estado. Fue el poder bajo la sombra y creador de muchos miedos a Fujimori. Ambos, Fujimori y Montesinos, se encuentran en la cárcel, tras juicios totalmente válidos e incuestionables.

¿Era justificado un golpe de estado? Definitivamente no; este mecanismo es propio de sociedades políticas retrógradas y cavernarias. La historia demuestra que jamás un gobierno dictatorial será un referente de buen gobierno. La democracia con todas sus imperfecciones, siempre es mejor que cualquiera dictadura.

El gobierno de Fujimori, terminó por la dinámica misma de sus propias acciones. Se develaron los actos de corrupción, chantaje, asesinatos y el presidente que quiso realizar la “reconstrucción nacional” fugó hacia Japón. La historia posterior es reciente y es una lección para que hechos de esta naturaleza jamás se repitan.

Sin embargo, aún en la política nacional se yerguen como si nada hubiera pasado en su historia política, los grupos de fujimoristas, y varios de sus representantes pretenden dar lecciones democráticas. Corresponde a los peruanos dilucidar con claridad estas realidades, y en la alternancia de poder siempre existe la posibilidad de escoger un candidato que crea y profese la democracia como práctica política.

Han pasado 25 años desde la elección de Fujimori y 23 desde el golpe de Estado, y los males que incubaron la ruptura institucional siguen vigentes; la democracia no ha superado su nivel de precariedad y los partidos políticos siguen siendo grupos de amigos.La tarea de democratizar de manera real el país, se encuentra pendiente. 

Lo que si queda clara, es que hechos como el del 5 de abril de 1992, no se deben repetir jamás. 

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