Ana Jara: Llamado a un diálogo tardío

Editorial
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ana jara juramentoERP. La presidenta del Consejo de Ministros Ana Jara Velásquez, ha realizado una convocatoria para dialogar con fuerzas antagónicas del país. La iniciativa que en otro contexto podría haberse considerado como importante y democrática, no es más que una ilusión gobiernista para amenguar las crispaciones de los últimos meses; además de tardía y poco confiable.

El país, se encuentra urgido de la necesidad de consensos y acuerdos generales. El mejor ejemplo de salir de un momento difícil, es la transición de lideró don Valentín Paniagua. Después de la fuga de Alberto Fujimori y de la quiebra institucional y moral del Perú, miles de peruanos concordaron en establecer un gobierno transitorio y buscar salidas que den más estabilidad al país.

Fue el Acuerdo Nacional, quizá la mejor herramienta que se logró para salir de la crisis política y económica del momento. Sin haberse cumplido a totalidad; parte de lo avanzado, puede ser asignado a esta actitud institucional y de la sociedad civil, para consensuar políticas de Estado.

Más allá del Acuerdo Nacional, en cada proceso electoral se lanzan candidaturas que para ser populares, no escatiman estratagemas para mostrarse sensibles a las necesidades nacionales. Si el elector es convencido, la forma de gobernar siempre será diferente a lo que propusieron. El caso más quejumbroso fue lo sucedido con Alberto Fujimori y lo acontecido recientemente con Humala. En ambos, la esencia del voto es el mismo y las variantes o virajes muy parecidos.

 (diálogo)  no es más que una ilusión gobiernista para amenguar las crispaciones...

Para explicar el fracaso de gobierno, la cantaleta del pasado envuelve a los mandatarios. Fujimori, le echó la culpa a los apristas para su viraje; Toledo hizo lo propio y trató de aniquilar todo vestigio fujimorista, como estos quisieron hacer con los apristas. Los apristas en su nuevo gobierno jamás consensuaron con los “toledistas” y Ollanta Humala ahora no desestima calificación alguna para hablar del pasado.

Todos los gobernantes a partir del 90 tienen algo en común. Fujimori destruyó la institucionalidad peruana y la corrupción se extendió. Toledo encumbró a su sobrino y hace un buen tiempo hizo una novela increíble con su suegra; García quedó en el ridículo con Jorge del Castillo y el caso de los “Petroaudios” y Ollanta Humala se ve resquebrajado por el accionar de Martín Belaúnde, el ex financista de la esposa Nadine Heredia.

Los fujimoristas y los apristas, no se vieron afectados por el transfuguismo propio y al contrario, en el Congreso, lograron mayor cantidad de parlamentarios de otras tiendas. Diferente fue la situación de Alejandro Toledo y es peor con la bancada de Gana Perú, la misma que perdió la mayoría relativa que logró en las elecciones generales del 2011.

Ana Jara, quien de acérrima apologista de Nadine Heredia, ahora es una solitaria Primera Ministra...

Las razones que explican las renuncias de "ollantistas", tiene etapas y momentos distintos; el primero estuvo relacionado a su aliados de la izquierda. Al asumir el neoliberalismo como opción económica, fueron los grupos de izquierda, quienes dejaron al Partido Nacionalista; después fueron los propios militantes los que decidieron irse, por el manejo vertical de esta agrupación, por el encumbramiento de Nadine Heredia como lideresa de facto y por el abandono de las propuestas de la gran transformación que enarboló Ollanta Humala.

Es este el contexto de la propuesta de diálogo con las organizaciones políticas. Ana Jara, quien de acérrima apologista de Nadine Heredia, ahora es una solitaria Primera Ministra, sin ningún tipo de futuro y de éxito en su gestión y menos en el diálogo que infructuosamente busca.

Este año, nuevamente será de definiciones. De no mediar interrupción democrática, el 2016 será año de elecciones generales, para elegir un nuevo presidente, dos vicepresidentes y 130 congresistas.