Keiko Fujimori: Triunfalismo y aguafiestas tras declaraciones de Marcelo Odebrecht

Editorial
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ERP. Todo estaba debidamente planificado para alzarse en vítores, exaltaciones, loas y sonoros aplausos. Los fiscales peruanos viajaron hacia Curitiba y en esta reunión debería develarse las reales implicancias de los actos de corrupción de políticos peruanos, sobre todo de Keiko Fujimori y Alan García Pérez. Los aplausos vespertinos de ¡Fuerza Popular! En el Congreso de la República era el escenario.

Posteriormente, vendrían declaraciones, publicaciones en twitter, exultaciones, expresiones de confianza y hasta creencias absolutas de la inocencia de Keiko Fujimori, respecto a presuntos dineros entregados por Odebrecht. Todo estaba concertado para la fiesta, estaba el escenario, los discursos, los argumentos, los personajes, la hora, los arreglos y todo lo que se requiere para una festividad de esta connotación.

Conflicto Comercio

 

La idea central era asociar si Marcelo Odebrect conocía a Keiko Fujimori, y la respuesta era la esperada. El CEO de Odebrecht no conocía, se desprende de las declaraciones a Keiko Fujimori. Para los adláteres de la ex candidata presidencial era lo que interesaba y por lo tanto, suficiente para hacer retumbar los tambores.

José Chlimpert, Héctor Becerril, Daniel Salaverry y todos los que pudieron hablar, se sumaron al coro de Keiko no miente y Keiko es inocente y demás expresiones. Todo era real, la convicción de cada declaración no hacía dudar.

Sin embargo, cumpliendo su labor de aguafiestas apareció primero en el Twiter Graciela Villasís de la Unidad de Investigación del Diario El Comercio, anunciando que Marcelo Odebrecht declaró en sentido contrario a lo que afirmaban con tanta certeza. Un amplio informe periodístico, puso los hechos en otro contexto, relativizó las convicciones de Fuerza Popular y llevó al paroxismo a la ex candidata presidencial.

Lo cierto, que Marcelo Odebrecht habría confirmado que entregó dinero para la campaña electoral de Keiko Fujimori, que trasladó hacia Barata la parte operacional y además develó la duda de las iniciales “AG” que identificarían a Alan García. En términos sencillos, tanto Keiko Fujimori, como Alan García Pérez habrían recibido dinero de la empresa Odebrecht.

Totalmente desorbitada, sin control emocional, casi gritando, Keiko Fujimori enfiló en contra del Diario El Comercio y contra la periodista. Negó como era de entender todo lo que se ha expresado y anunció que estarían querellando al medio de comunicación que tuvo la osadía de haber pulverizado el concierto de alabanzas y exultaciones de los integrantes de Fuerza Popular a favor de su lideresa Keiko Fujimori.

Graciela Villasís, ratificó sus contenidos, habló de sus fuentes y se mantuvo tranquila. Algunos medios la apoyaron, otros dudaron de ella, varios consideraron que existiría una motivación por algunas empresas socias del Diario El Comercio que estarían comprometidas en los negocios sucios de Odebrecht. Al margen de todo ello, se convirtió en el aguafiestas de una estratagema que derivó hacia una circunstancia diferente a la esperada.

Las campañas electorales, de Fuerza Popular se encuentran en investigación. Se requiere para llegar a la verdad un Ministerio Público más eficiente y menos condescendiente. Adicionalmente a ello, se necesita una población más activa para evitar que lo obcecado impere y que la prepotencia del poder no se extienda. Es difícil pero no imposible, al menos en Brasil los resultados han sido más halagüeños que en Perú.

Falta la respuesta de “AG” quien igualmente ha sido mencionado en el informe periodístico y es posible que deje el placentero descanso del que goza en Madrid y suspenda sus disertaciones de 60 mil dólares, para avocarse en responder a Graciela Villasís. Tiempo al tiempo.