Alfredo Thorne: La censura, el voto de confianza o la propia retirada

Editorial
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ERP. El ministro de Economía y Finanzas Alfredo Thorne, pretende retar al Congreso de la República respecto a la pretendida censura en su contra. Errores de comunicación y políticos lo han llevado a un estado de precariedad que pretende ser bien aprovechada por Fuerza Popular para alzarse con otro ministro, como sucedió con menor responsabilidad que el actual con Jaime Saavedra.

Respecto a Jaime Saavedra, era un ministro exitoso y cuyas responsabilidades que le aplicaron no eran solo sus errores, sino de la propia administración pública que lo superó. La decisión de censurarlo, puede calificarse como una rabieta de una Fuerza Política, que contra toda lógica es mayoritaria y tiene elementos formados para crear inestabilidad a un gobierno.

La situación de Alfredo Thorne es diferente. Tiene culpas que no puede negar; errores que no se pueden admitir y resultados económicos que no le ayudan. Es decir, si Fuerza Popular quiere censurarlo como se anuncia tiene los argumentos y los elementos de validez para obligar su salida del cargo de Ministro. Fuerza Popular, no es culpable de lo que hizo el incauto ministro, y solo aprovecha el desatino político para obtener ventajas como sucede en el juego político.

De una manera osada y desprovista de realismo, Thorne reta al Congreso de la República para que le renueve la confianza, una situación increíble por lo sucedido. Pero Fuerza Popular, considerada como una organización obtusa no quisiera alzarse con este pírrico triunfo político y al contrario, como sucede con otras fuerzas, quisiera que el cuestionado Ministro decida como lo hizo Martín Vizcarra en renunciar al cargo por voluntad propia.

“Si la mayoría parlamentaria quiere censurarme puede hacerlo, la Constitución se lo permite. Si no, a avanzar juntos y hacer crecer el país”, escribió Thorne en su cuenta de Twitter. “No puedo servir bien a los peruanos como Ministro de Economía si la mayoría parlamentaria no me renueva su confianza”.

El programa Panorama que se emite en la Televisión Nacional dio cuenta hace dos semanas, un audio de una reunión que mantuvo el ministro Alfredo Thorne y el contralor Edgard Alarcón, días previos a la entrega del informe final sobre la adenda del Aeropuerto de Chinchero. En este audio, se demuestra un chantaje sutil, de condicionamiento a mayores recursos vía un informe favorable de un proyecto lesivo para los intereses nacionales.

Por su parte el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski ha salido a defenderlo en una tardía actitud que no tendría en absoluto efectividad. Si Fuerza Popular quiere cesarlo del cargo, lo hará y en ese sentido los deseos y la defensa del presidente no tendrán ninguna efectividad. Lo cierto, que en una democracia que funcione, lo dicho por Thorne, sería suficiente para dar por concluida su designación como ministro.

En tanto que estas grabaciones crean una crisis política en el país, la economía peruana no tiene avances, la reconstrucción de las zonas afectadas por el desastre del “Niño costero” no se inicia y lo que hacen son paliativos sin importancia y no existe consistencia en el Ejecutivo para protegerse de una fuerza que le será hostil ahora y siempre.

Para Fuerza Popular, Pedro Pablo Kuczynski debe indultar al ex presidente Alberto Fujimori; las estrategias buscan “suavizarlo” aprovechando los errores del Ejecutivo para que se adopte esa decisión y evitar la iniciativa política del Congreso. Existe en la perspectiva, que podrían acumular más fuerzas para el periodo electoral siguiente y retornar al gobierno después de varios intentos.

Si queda claro, que siempre una fuerza antagónica aprovechará los errores del otro para acumular políticamente y lo que viene haciendo Fuerza Popular, es una simple lógica del contrario. Te equivocas y en este caso se equivocó Thorne y la única manera de resolver este equívoco es o con la renuncia que evitaría el protagonismo del Legislativo o con la censura.

Queda como lección para el futuro, que el presidente Kuczynski, cautele centímetro a centímetro sus decisiones de gobierno. Aún le restan 4 años para irse y tiene demasiado que lidiar para no caer en las provocaciones del Congreso de la República a través de una fuerza que nació díscola y seguirá siéndolo según lo demuestran las acciones presentes.