Contaminación, suciedad y gestión municipal

Editorial
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jorge-camino-incentivosERP. Se constata una andanada de críticas contra el alcalde de Sullana por los niveles de putrefacción que existe en esta provincia. Desde hace años y no solo en la presente gestión, diversos colectivos ciudadanos, se han alternado en los reclamos para acabar, primero contra la contaminación del río Chira, después por los niveles de inseguridad y en los últimos tiempos por las aguas servidas que fluyen por las calles. Muchos, quedaron en el camino decepcionados por lo infructuoso de sus planteamientos. 

Se debe expresar con precisión, que la responsabilidad no es única y exclusiva del alcalde Jorge Camino Calle. Lo que acontece hoy con el afloramiento de las aguas servidas, es la herencia de lo que no se hizo en periodos anteriores. Por lo tanto, no se trata de hacer escarnio ahora, cuando el problema se incubó antes. ¿Cuánto se gastó en la época de Jaime Bardales, en estudios mal hechos y por personas incompetentes?. Parece que muchos olvidan el lastre de esa gestión. 

Camino Calle, al ser entrevistado por Punto Final, se equivoca en su concepción de primera autoridad. Es propio de este tipo de autoridades no entender ni mirar más allá de sus propias concepciones. Para él, la población tiene que ser "constructiva" y es verdad que debe serlo; sin embargo, los recursos para las obras los recibe la Municipalidad, esta entidad dirige los procesos de selección para elegir las empresas que realizarán las mismas y es la encargada de planificar las acciones que deben realizarse. 

Las aguas servidas que fluyen por el Canal Vía son responsabilidad de EPS Grau y de otros ex alcaldes; pero Camino Calle tiene culpa en la suscripción del contrato con una empresa que no cumplió con sus compromisos contractuales; tiene igualmente culpa por no exigir con decisión que EPS Grau cumpla con ejecutar las obras que le corresponden. Es de su entero dominio el haber designado a personas incapaces como funcionarios públicos. Esa es su culpa y de ello no se puede evadir. 

Frente a lo difundido en Punto Final, Camino Calle se equivoca en sus declaraciones y como autoridad que detenta el poder del elegido; pedir disculpas públicas no hace daño a nadie y comprometerse a dedicarse por entero a solucionar los problemas de Sullana, tampoco. Es lo mínimo que se espera de una autoridad que entiende su rol. En este caso, se pretende echar la culpa a los vecinos que reclaman airadamente y no se mira en su propia Entidad para corregir lo que falló. Todo hace indicar, que no se mira en real magnitud el problema. 

Sullana es una ciudad destruida. La forma como se vienen realizando los trabajos solo demuestran improvisación y ligereza. igualmente falta de control y de supervisión. Abrir zanjas por doquier sin tener alternativas para el tránsito, no es lo más recomendable si no existe un plan de contigencia que garantice la normalidad de las actividades de los sullaneros.  Igualmente se nota, que ciertas partidas no se vienen ejecutando, porque las empresas no son las más idóneas para este tipo de trabajos. 

En estos momentos vemos a personas exultantes y triunfadoras. En mayor o menor nivel, esta realidad se conoce y no es nueva. Muchas marchas preceden al colectivo que en estos momentos reclama la patente de un informe periodístico nacional. No se trata del triunfalismo y del escarnio, sino de lograr compromisos a favor de Sullana y esos compromisos deben ser entre las autoridades y la sociedad civil. Lo contrario, es desplazarse en un mundo de fricciones y crispaciones que nada bueno traen a un territorio. 

Se debe exigir que EPS Grau cumpla con lo que le corresponde; que la Municipalidad dé cuentas claras de las inversiones realizadas, que los inspectores o supervisores garanticen los derechos de los sullaneros de las obras que se realizan y de ser lo contrario, ser oportunos para los actos correctivos. La sociedad civil, debe mantener un espacio dialogante y de pleno respeto a todos. Todo ello, en el marco inmediato. 

Sin embargo, el asunto es pensar en el futuro y en esa dirección, sigue primando el ligerismo y la improvisación. La planificación real es necesaria. Saber como vamos a usar nuestro suelo es un imperativo y como se resolverán las demandas del futuro igual. En esta lógica, la decisión la tienen los propios sullaneros el próximo 05 de octubre cuando renueven sus autoridades locales y regionales.