A Keiko Fujimori deben ganarle en las urnas y no en la mesa

Editorial
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ERP. La mayor parte de los peruanos creen que Keiko Fujimori representa una propuesta autoritaria y de heredad de su padre. Asimismo, saben que los votos que ahora tiene, son los construidos por su padre, con todos sus errores y sus aciertos, aunque se esmere en demostrarlo que no es así. Keiko sin ser la hija de Alberto Fujimori, no sería nadie y es una verdad de innegable validez.

Actualmente, el Jurado Nacional de Elecciones ha dispuesto se inicie proceso de exclusión por haber, presuntamente, entregado dinero a un grupo de personas, una práctica prohibida por una Ley, polémica en su interpretación y que llevó a la exclusión de César Acuña Peralta de Alianza Para el Progreso.

Lamentablemente el Jurado Nacional de Elecciones ha resuelto en contra del sentido lógico retirando a dos candidaturas presidenciales y en el caso de una de ellas, en sentido contrario a una propia resolución que emitió en las elecciones del 2014.

Es probable que la resolución del ente electoral desestime la solicitud de exclusión y es factible que otros paguen por Keiko Fujimori respecto al hecho real de entregar dinero en campaña electoral. Es decir, sin temor a equivocarnos, la candidata fujimorista seguirá en carrera y si alguien, como se alegraron con la salida de Guzmán y Acuña, lo hace ahora, pueda que su entusiasmo se acabe pronto.

En un sistema democrático funcional, las normas deberían cumplirse y el ente electoral garantizar que sea así. Igualmente creemos que el sistema legal debe ser predecible en su aplicación y no emitir normas en pleno proceso, situación que evitaría que se use prácticas inadecuadas y prohibidas por el sistema electoral. Lamentablemente no ha sucedido y ahora nos encontramos con temas que ponen en duda la buena gestión de las elecciones generales.

Podemos expresar respecto a Keiko Fujimori todos los desencuentros en la forma y el fondo de la candidatura, pero si ella existe como propuesta política, se debe primero a la incapacidad de muchos por demostrar que el sistema democrático, con todos su debilidades es el mejor como opción de gobierno y por la incapacidad de demostrar que una propuesta menos cuestionable es más efectiva que el autoritarismo.

Lo que se observa en cada proceso, es la multiplicación de candidaturas y exacerbación de las ambiciones. No existen corrientes ideológicas y políticas, y todo se inclina por un pragmatismo liberal visto por muchos como lo mejor para crear una sensación de bienestar y de equidad, situación que contrasta con los desniveles y desequilibrios existentes en el país.

En una democracia el debate esclarece las posiciones y los ciudadanos son libres de escoger su gobierno de manera mayoritaria; en tanto, mediante el voto se decide quien va y quien no, entre varias alternativas.

Justamente, creemos que respecto al caso de Keiko Fujimori, la mejor manera de derrotarla es en las urnas. Para hacerlo, se requiere usar los conceptos de la democracia griega tan vigente como siempre, es decir, hablar de política y exponer argumentos. Persuadir y no manipular y sobre esa base crear un voto consciente.

No se trata de decir somos mejores que los fujimoristas, sino de demostrarlo con hechos políticos que alguien lo es. Las urnas, es el resultado de todo un proceso social, económico y político que se expresa marcando un símbolo y sumados, dirán quien ganó.

El 5 de abril del 2016, se realizará una protesta general contra el fujimorismo o el famoso ¡No a Keiko! que se ha multiplicado en los últimos días. La movilización es una herramienta pero que no debe llevar a la violencia que tanto se cuestiona en contra de los argumentos que si existen. 

Por lo tanto, si alguien quiere derrotar en la mesa a Keiko Fujimori, debe olvidarlo y al contrario, mejorar sus argumentos y pelear en el día a día, usando las tácticas y las estrategias que les permita abrirse paso y convencer al elector peruano mayoritario apara que elija una fuerza que consideren es más democrática y más confiable.