Casi al medio del tercio inferior de la prueba PISA

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Cuando conozco nuevos y no tan nuevos profesionales y les comento que deberían considerar tener una cuenta en Twitter si acaso no la tienen aún, siempre pasa que se quedan callados, trastabillan, retroceden, abren los ojos tanto como pueden, sudan frío y lanzan el clásico "es que la verdad no lo entiendo". Y es que, a diferencia de Facebook donde tengo mi gavilla de patas dispuestos a darme like, en Twitter realmente me pruebo quién soy y a escala global.

Sí, conseguir un 'Fav' es difícil, que te retuiteen (¿por qué la RAE lo puso como neologismo?) es heróico, y hacerte tendencia es épico. Digo, eso si eres una persona no tan conocida. Y aún siendo una Ellen DeGeneres publicando una selfie en plena ceremonia de los Oscar, es más noticia que te den retuit a que te den like.

Ah, y conseguir seguidores de verdad es otro arduo esfuerzo.

Lo dicho: Twitter es la red social para los y las valientes que quieren someterse al escrutinio global y probar su grado de influencia a ese nivel.

Como sabes, FACTORTIERRA.NET publica en bilingüe -español e inglés-, así que la experiencia de estrenar un nuevo artículo en alguno de los productos en Twitter siempre me produce sentimientos encontrados: una gran interrogante por el aparente desinterés del público hispanohablante (especialmente el piurano, porque de Piura hablamos), y una generosa acogida por el público anglohablante (especialmente si el personaje de la historia doesn't speak english, anyway). Y claro, la pregunta lógica en tanto investigador social es: ¿por qué allá sí, por qué acá no?

(Entiéndase por "allá" países como México, Estados Unidos, España, Inglaterra, Brasil, Colombia, Argentina o Sudáfrica... hasta Argelia, figúrate.)

No quiero usar este espacio para ensayar una respuesta, pues me gustaría que alguien se tomara el trabajo de hacer una buena investigación al respecto que podamos publicar (a lo mejor hallamos sorpresas), pero presumo como hipótesis que nos parece tan común nuestro entorno que no lo consideramos extraordinario para difundirlo hacia el mundo... pero al mundo sí le parece valioso. ¿Alienación? ¿Lenguaje en el código incorrecto? ¿Poco sensacionalismo?

Dato adicional: me llama poderosamente la atención que los textos noticiosos en inglés siempre son el triple de largos que los textos en español, y eso que las palabras en inglés suelen ser un tercio más cortas que en español.

Bueno, y si decirle a alguien que arriesgue en Twitter ya produce urticaria, olvídate, animarle a que escriba un artículo (incluso con ayuda) puede degenerar en choque anafiláctico. ¿Por qué? Igual, hablando en hipotético, o no sabemos escribir o lo que sabemos es solo paporreta mal memorizada de alguien que sí se quemó las pestañas; y olvidamos que la única manera de destacar es exponerse inteligentemente, cosa que las redes sociales nos ayudan sobremanera.

Pero en este punto, aún preferimos nuestra zona cómoda. En su momento fue hi5, ahora es Facebook. ¿Y las otras redes que sí pueden abrirnos campo justo ahí donde queremos abrirnos campo?

Perú tiene mucho talento, pero no basta con suponerlo, sino que debemos exponerlo y exponerlo al resto una vez que salga a la luz, o se publique. Si esperamos que a un peruano lo destaque un extranjero para que recién el peruano haga lo propio, nuestro sistema no va a avanzar sino que va a generar una fuga de talentos que se apreciarán demasiado afuera mientras que acá se oxidan de lo lindo.

Y si Perú tiene talento, ¿cómo consentimos como país, no como gobierno, un puesto 61 en razonamiento matemático, 62 en comprensión lectora y 63 en conocimientos científicos, sobre 69 países? No es coherente, a menos que no tengamos el talento que decimos tener.

Para que Perú gane y no nos ganen tenemos que arriesgar y dejarnos evaluar por las audiencias realmente exigentes. Ya basta de tanta mediocridad.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)