El Regional de Piura:
08 de julio del 2009
Piura. Es gracioso escuchar un spot radial pagado por el Gobierno
aprista para descalificar la protesta nacional del 7,8 y 9 de julio. En
él se dice ¡No a la paralización chavista!, entendiéndose que se refiere
a las vinculaciones con el mandatario venezolano. Durante los últimos
meses, los gobiernistas han asumido como discurso una asociación entre
la oposición política peruana y Venezuela.
El presidente García, acostumbrado a que todos le rindan pleitesía, se
ha visto compelido en los últimos tiempos por las movilizaciones y
conflictos sociales y el asunto de los indígenas fue su peor fracaso,
por la soberbia en enfrentarlo, por las frases desatinadas y por la
falta de entendimiento de lo que es una relación intercultural.
Para librarse de los cuestionamientos viene usando un lenguaje acusativo
y fantasioso. Se ha erigido en máximo representante de un sistema que
antes reprobó y califica a todos los que discrepan como antisistema y de
inmediato trae al escenario nacional a un Chávez, como autor intelectual
de todas las protestas. Evidentemente, todos los grupos sociales
inmersos en las protestas han esclarecido que nada tienen que ver con
Chávez y su proyecto bolivariano.
En América Latina existen países que difieren del "sistema peruano" y no
por ello se pueden considerar como totalitarios y comunistas, como es el
caso del Brasil. Venezuela y la particularidad del liderazgo de Chávez
parece ser, se ha convertido en el "asusta muchachos" para crear
desinformación en el país y ocultar las flaquezas de un régimen que
pretende apropiarse del crecimiento económico actual, como si lo hubiera
concebido y ejecutado.
Sabemos, que el mundo estuvo en crecimiento y que Perú, como poseedor de
recursos mineros tuvo y tiene una oferta que lo favorece; sin embargo,
más allá de la economía reprimarizada, no existen cambios sustantivos en
la realidad social y económica de la mayoría de peruanos.
Actualmente se enfrenta una crisis internacional y sus efectos se vienen
palpando a nivel interno y no se sabe aún las consecuencias que podrían
darse.
García Pérez, hoy un digno émulo de Alberto Fujimori por su mutación
política, se ha convertido en el más férreo representante de la derecha
peruana y eso lo ciega, le quita perspectiva y hasta lo entorpece.
García siempre fue considerado un político pensante y holístico; pero,
en situaciones de conflicto se ha manifestado como poco informado y tan
subjetivo y ligero que lo llevó a ridículos impensados en un líder de su
dimensión.
Su ceguera o su conveniencia para asociar conflictos y chavismo, es tan
increíble que hasta políticos de derecha creen que es una tontería. En
tanto la terquedad actúa y la soberbia se doblega por la fuerza de las
masas, el Congreso de la República se atesta de apristas, el ex ministro
Rómulo León sale de prisión con beneficio de arresto domiciliario y
hasta se dan decretos de urgencia liberando de las rigideces de
contrataciones y adquisiciones.
El Perú ha construido su democracia y ha hecho respetar sus libertades
aún a costa del sacrificio personal como sucedió con la marcha de los
cuatro suyos, o cuando se recuperó la democracia tras la dictadura
militar de los 70. Entendemos que actualmente existen razones y motivos
para disentir de lo que se llama democracia y construir mediante los
métodos que se facilitan mejores formas de expresión y de convivencia.
Por lo que se observa a nivel nacional, no existen movimientos que
quieran reemplazar el sistema y erigirse como mandatarios de facto. Los
hay con enfoques y métodos diferentes, pero es evidente que la
democracia en su precariedad no pretende ser reemplazada. Sin embargo,
por una tonta obstinación nos están regresando a la época del 30 del
siglo anterior cuando el actual partido era proscrito y se le negaba
participación en la democracia peruana por razones de su fundación. El
tiempo ha pasado y García viene olvidando su historia partidaria. |